miércoles, 1 de diciembre de 2010

Gabriel, el cantante V.


SITUACIÓN: Lola amasa chapatis en la cocina de Gabriel, el vestido rojo le aprieta la decencia, la media de liga se le desenrolla en medio muslo, la harina le besa en el cuello, el rodete se le desarma. Gabriel se acoda en el dintel de la puerta. Ella no sabe si la mira o si ve a Las Otras. Nunca lo sabrá tampoco. El calor de Noviembre la desviste, Gabriel se encarga de volverla a vestir. El comportamiento políticamente correcto (diurno) echa todo contacto físico por la puerta trasera. Y cómo le gusta hacerse doler, a ella.

G: ¿Vos no podés decir que yo te quiero?
L: Nunca haría algo tan pretencioso como decir qué sentís.
G: Pero sabés lo mucho que te quiero, ¿no?
L: No sé.
G: Te lo dije.
L: No, no recuerdo que lo hayas hecho.
G: Qué mentirosa, mirá cómo te gusta fabular... Sabés que te quiero, sólo querés escuchármelo decir.
L: Te digo que no sé si me querés. Dudo que me lo hayas dicho: en primera lo recordaría. Además, que me lo digas no es garantía de que lo sientas.
G: ¿Lo dice Doña Experiencia?
L: No, lo dice la Doña cuyas únicas experiencias se remiten a gente que dice que la quiere y después se lo pasan por el quinto forro del orto.
G: ¿Con esa boquita le decís "Te quiero" a tu mamá?
L: Si la misma boquita con la que antes te...
G: Bueno, entendí la idea. Nadie nunca te quiso, ponete a llorar. Sos una boluda...
L: No me gusta tu sarcasmo.
G: ¿Querés que te mienta?
L: No.
G: ¿Entonces?
L: Quiero que dejes ese paternalismo pelotudo de lado. Sí, entendí la idea: sos más grande que yo, sabés más, etcétera. Pero eso no deslegitima mi experiencia bajo ningún punto de vista. Manejalo.
G: Sos una pendeja de mierda.
G: Pendeja, sí. De mierda, jamás.
R: Sos insoportable.
L: Qué lindo coincidir en algo, ¿no, corazón?
G: Encima, ¿qué? ¿Porque todos te hicieron mierda quiere decir que yo te voy a hacer mierda?
L: Es lo que venís haciendo, después de todo. ¿Pensás que no me doy cuenta que cuando me mirás a los ojos buscás a Paula? Odio hacer reproches y lo sabés, pero no me vengas con esas mierdas de "Te quiero" si sé que ni  me mirás a mí, que cuando nos vamos a acostar deseás despertarte al lado de otra persona. Que tanto así es el asunto que ni ganas de cojerme tenés, que no soportás tocarme y que no sea el cuerpo de Paula. ¿Pensás que no duele eso? ¿Pensás que porque no me hundís la nariz no me destroza igual? Es tortura.
G: Para una persona que le parecía pretencioso decir qué pienso, pienso que hablás sin pensar.

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